Cuando una mala educación se transforma en tristeza, una buena educación puede salvarte la vida

Fotografía cortesía de Depositphotos

De todos es bien sabido que la Educación de este país no está preparada para todas las personas, y lo peor es que puede conducir a la infelicidad de las personitas que más te importan en este mundo y, por consiguiente, a la tuya.

Mi hijo Carlos nació en el año 2001, fruto de una situación familiar en la que ya no existía un verdadero amor en pareja, aunque sí un amor potente para con nuestros hijos y, por mi parte, también dedicación plena hacia ellos. 

Su hermana ya tenía 12 años y no necesitaba los mismos cuidados que el pequeño. Ella, afortunadamente, no tuvo demasiados problemas en la escuela pública y convencional, aunque sí fue víctima de sus carencias en lo relativo a su futuro profesional.

Con mi hijo cometí el primer error que cometemos muchos padres, la comodidad de llevarlo a un centro concertado, porque si lo matriculaba desde los 18 meses tendría plaza asegurada para todo el itinerario escolar. Además, era el colegio con mejor prestigio del barrio, ya que del público se decía que estaba saturado de alumnos y que carecía de recursos suficientes para atenderlos convenientemente. Además, mi trabajo era de jornada partida, y este colegio concertado me ofrecía un horario más acorde con mis necesidades laborales.

Todo iba como la seda hasta que llegamos a 2º de primaria. De repente, la Tutora y las Orientadoras me informan de que Carlos no cumple los objetivos y que va a necesitar ayuda externa, psicólogo, logopeda… lo cual, a pesar de los más de 300€ mensuales que pagaba, no estaba incluido.

En un principio pedí asesoramiento en la Seguridad Social, y también a través de una asociación vinculada a mi empresa, ya que tampoco podía permitirme el gasto extra que conllevaba la situación extraordinaria.

A través de la Seguridad Social, Carlos tuvo durante dos años ayuda de logopedia, lecto-escritura y comprensión oral, todo eso que existe en un colegio público y que en el mío ni siquiera pagando tenía, además de terapia con un psicólogo (de forma privada, con algo de ayuda de mi empresa), ya que la Seguridad Social solo nos cubría Psiquiatría, y solamente una vez al mes, porque a causa de los recortes no se podían realizar más consultas.

La única solución que me dio el colegio concertado es que Carlos repitiera 2º de Primaria para alcanzar los objetivos que no alcanzó en el primer curso de 2º. Yo accedí, ya que no veía otra alternativa por aquel entonces, salvo cambiarlo de colegio, posibilidad que ni siquiera me planteé.

Fotografía de El País

En tercer y cuarto curso seguía todo igual: yo buscando los extras fuera del colegio, y ellos limitándose a hacer que Carlos consiguiera los objetivos que no conseguía, sin realizar ningún cambio en su método de enseñanza. Incluso, nos invitaron a marcharnos, ya que les fastidiábamos la media de su empresa. ¡Sí, de su empresa!, porque eso no era un colegio, era una empresa, una más de las que tristemente todos los que pagamos impuestos en este país contribuimos a que se lucren. Empresas a las que la educación les da igual, solo les importan sus estadísticas y sus ingresos.

En este callejón sin salida, me entero de que el centro debería haber solicitado un estudio para el alumno por mediación de la Comunidad de Madrid. Me pongo a moverlo inmediatamente. Después de hablar con el inspector de zona de la Consejería y de exigirle a la Directora que hiciera la solicitud para que mi hijo fuera diagnosticado, lo conseguí, aunque el colegio se negaba una y otra vez y al inspector parecían no interesarle mis problemas.

La Comunidad de Madrid emitió un informe después de ver a Carlos y a la unidad familiar, diagnosticándole un “trastorno del lenguaje expresivo” y también emitió un consejo: que llevara a mi hijo a un centro público.

Y así lo hice; con mi reciente divorcio y los problemas que conlleva una vivienda de un matrimonio separado, me aventuré a un cambio de domicilio, a Torrejón de Ardoz, donde la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid me recomendó una serie de colegios en los que Carlos podía disponer de medios para solucionar las carencias que tenía, con una adaptación curricular para él.

Carlos cursó 5º y 6º de primaria en un Colegio Público de Torrejón de Ardoz, en el cual estaba mucho mejor atendido en cuanto a sus limitaciones se refiere, con educadores vocacionales, que le ayudaron mucho, si bien es cierto que el método convencional no iba con él. Tal y como les pasa a muchos otros niños y niñas con otros trastornos diagnosticados, como por ejemplo déficit de atención, hiperactividad, depresión… Es decir, los profesionales del centro hacían lo que podían, dentro del método educativo que existe en España en la actualidad, aunque yo creo que es obligatorio que adapten su enseñanza del día a día a los niños y niñas con trastornos diagnosticados.

Pero el problema no había acabado, solo había empezado de otra manera; llega el momento del paso al instituto, y decido optar por el que me recomiendan tanto en el colegio como en la asociación que da apoyo a Carlos desde que llegamos a Torrejón.

El aterrizaje en el instituto para un niño que ya llega muy justo académicamente hablando y con problemas de atención, etiquetado por no ser un niño “normal”, solo empeora las cosas, y aparecen problemas más serios, como el bullying y la depresión. Aunque la asociación, en coordinación con la orientación del instituto, lo intenta, no consiguen que tod@s los profesores quieran hacerlo de forma diferente con él , sino tratar a todos los niñ@s iguales, sin reparar en aquello que necesita cada uno. El problema es que la Ley tampoco se lo exige.

Carlos suspendió por completo 1º de la ESO, perdiendo totalmente su autoestima, lo cual es muy grave, y nos supuso un duro golpe. Afortunadamente, pudo repetir ese curso en una Escuela Privada que tuvimos la fortuna de encontrar, y donde en la actualidad está cursando 4º de la ESO, con mucho éxito.

A través de una llamada de una amiga que tuvo parecidos problemas con su hijo, el cual empezó a estudiar también en el concertado de marras, tuve noticias de esta nueva Escuela, y de un nuevo método de enseñanza, que es el que ellos aplican, algo que en España solo se puede hacer de manera privada, ya que es un cambio de método al 100%, y para esto las Administraciones Públicas no otorgan subvenciones. Para los colegios concertados sí, pero no para métodos innovadores y más adaptados a niños con necesidades específicas; aunque sea algo totalmente incoherente quitar recursos de la Escuela Pública para dárselos a la concertada, y que haya empresas que se lucren con ello. Esto es lo que está pasando en este país, desgraciadamente, y esto es lo que vengo a denunciar con este artículo.

La nueva Escuela tiene forma de cooperativa formada por educadores y educadoras vocacionales que creen que es posible y en algunos casos, imprescindible, otro método. Métodos que ya funcionan en países como Finlandia y Noruega y que, gracias a ellos, aquí está funcionado desde su apertura, hace ya cinco años.

Fotografía de Vida Solidaria

Así, a día de hoy puedo contar esta historia y cómo ha dado la vuelta a un chico que nunca hubiera podido seguir estudiando ni formándose, y del que no quiero ni pensar en el futuro que le esperaba, a ser a día de hoy un ya casi adulto de 17 años, feliz y con muchas ganas de seguir haciendo de su educación su futuro.

El próximo curso comenzará Bachillerato de Artes, ya que ha podido sacar el artista que tenía dentro, un chico súper creativo, que en el colegio siempre suspendía dibujo y todas las asignaturas habidas y por haber, y que ahora tiene un notable como media de notas y un sobresaliente en dibujo, en cada trimestre.

Y, sobre todo, una persona feliz que sabe, además de Historia, Geografía, Matemáticas, Lenguaje, todo lo que necesita saber y mucho más: Valores, Humanidad, Amistad, Reciprocidad… siendo en la actualidad un buen y noble ser humano, del que me siento muy orgullosa.

Porque SÍ SE PUEDE, pienso que una buena educación puede salvarte la vida, y una mala puede perjudicarla. No me gusta haber tenido que recurrir a la Escuela Privada, siendo como soy firme defensora de la Pública, por lo cual espero y deseo que durante la próxima legislatura, si Podemos entra en el Gobierno de la Comunidad de Madrid, se pueda revertir esta situación y los padres y madres no tengamos que recurrir más a la Enseñanza Privada porque la Pública esté por fin dando respuesta a las necesidades y demandas de nuestros hijos, muchos de los cuales requieren de una atención personalizada y adaptada que, hoy por hoy, en muchos casos, la Escuela Pública no es capaz de garantizar dentro de la Comunidad de Madrid.

Firmado: Rosa Feliz Muñoz

Vecina de Tres Cantos


 

  

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