El crimen fue en Granada

Sí, el crimen fue en Granada, aunque para Juan Van Halen, diputado de larga trayectoria del Partido Popular en la Asamblea de Madrid, el asesinato de Federico García Lorca no se trató de un crimen sino, en sus propias palabras, de «un error cometido por un régimen político en sus inicios», una gravísima y disparatada aseveración que fue rápidamente contestada por el diputado de Podemos Alejandro Sánchez, quien saltó de su asiento al escucharla y recriminó duramente a Van Halen recordándole que «un asesinato no es un error».

Aunque Van Halen ha intentado rectificar después sus tremendas palabras, no se nos puede escapar que ha utilizado tres en concreto, «error» y «régimen político», que nos conducen a pensar en lo peor de la España oscura, revisionista y reaccionaria. ¿Cómo puede alguien pensar que fue un error un fusilamiento perfectamente planeado y ejecutado? ¿Acaso encontraron por error a Lorca, que llevaba varios días escondido en la casa de la familia Rosales ante la certeza de que estaba siendo perseguido, porque pasaban por allí a saludar?

¿Fue un error su arresto, «una detención ilegal, sin orden escrita ni oral», como declaró años más tarde su amigo Luis Rosales? ¿Fue también un error conducirlo al Gobierno Civil, tomado por los golpistas dirigidos por Queipo de Llano, donde fue encerrado en un calabozo, compartiendo suerte junto con decenas de detenidos que esperaban allí, como él, un destino incierto? ¿También fue un error el asesinato de su cuñado, el joven alcalde de Granada Manuel Fernández-Montesinos Lustau, el mismo día en que Lorca fue detenido?

¿Se trató de un error el traslado a Víznar junto con otros tres desdichados donde, según la documentación policial, es “pasado por las armas”? ¿Acaso se le escapó a uno de sus guardianes una bala perdida que lo mató por error?

Fotografía de labarranca.org

Y, por último, pero no menos grave, ¿cómo se puede denominar «régimen político» a una sublevación, insurrección militar, alzamiento nacional, golpe de estado?… Llámenlo ustedes como quieran, pero no tengan, por favor, la desfachatez de decir que se trató de un régimen político en sus inicios. Al Partido Popular, una vez más, y no será la última, dado lo que se nos avecina, se le ha visto el plumero.

Como nos dejó bien claro el gran Antonio Machado (de quien justamente ayer se cumplieron 80 años de su fallecimiento, causado indirectamente por ese ominoso «régimen político»), como nos dejó bien claro, decíamos, en un estremecedor poema, debemos afirmar alto y claro que El crimen fue en Granada:

 1. El crimen

Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.

El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
… Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

   2. El poeta y la muerte

Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban…
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»

          3.

Se le vio caminar…
Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

Firmado: María Morales