Un año sin Forges (pero no te olvides de Haití)


Forges en el Festival de la Risa de Bilbao en 2010. FOTO: SANTOS CIRILO

Parece mentira, pero ha pasado ya un año desde que se nos marchó Antonio Fraguas, Forges, un aciago 22 de febrero… llevándose con él un pedacito de la historia de nuestras aspiraciones por alcanzar la plena libertad artística, de expresión y creación.

En los tiempos que vivimos, que siguen siendo malos para la lírica, numerosos peligros se ciernen sobre la libertad de expresión, por lo cual es una obligación para todos los que día a día tratamos de ejercerla recordar el sentido crítico que siempre caracterizó a Antonio Fraguas. Casualmente, mientras escribo estas líneas, suena en la radio esta premonitoria canción, que tomó su título de un poema de Bertold Brecht, como si el programador me estuviera dando la razón…

Forges supo retratar como nadie el costumbrismo español durante varias décadas, sin olvidarse de ningún problema social ni humano, tratándolos siempre con una extrema sensibilidad y ternura. Iluminó durante lustros las mañanas de los millones de españoles que cada día compraban el periódico donde publicaba sus viñetas, muchos de los cuales hoy reconocen que la primera página que desplegaban era la suya.

Junto al gran tacto y delicadeza utilizados a la hora de abordar tanto las alegrías como las miserias humanas, Forges empleó su sentido del humor como instrumento de crítica frente a la clase política, la guerra, las injusticias sociales y todo tipo de sinrazón humana.

Crítica que en estos días se encuentra amenazada, según el informe de Amnistía Internacional (AI), que alerta de la persecución sufrida en España en los últimos años por tuiteros, activistas, cómicos, músicos y artistas en general, denunciados muchos y condenados algunos incluso a penas de prisión por delitos tan graves como enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas. Según Esteban Beltrán, director de AI en España, 2017 y 2018 han sido malos años para la libertad de expresión. Es decir, que aparte de malos tiempos para la lírica también son malos tiempos para expresar una opinión y para la creación artística.

Es por ello que el homenaje a Forges se hace tan necesario, no solo por lo que ha significado para la cultura, tanto erudita como popular, y para el progreso intelectual y lingüístico de nuestro país en los últimos 50 años (todos conocemos su pseudolenguaje, y sus numerosas aportaciones a la lengua española en forma de vocablos y expresiones inventadas, conocidos como forgendros), sino como modo de reivindicación de la expresión artística en todas sus formas, incluido el humor.

Más allá de este reconocimiento al gran humorista que fue, su gran amiga y compañera de radio durante años Pepa Fernández ha recordado varias veces que «lo mejor de Forges era Antonio. Lo mejor de Forges no estaba en las viñetas. Por encima de todo, Antonio era una buena persona». Y es que no podemos olvidar su implicación en numerosas causas sociales y campañas solidarias, como «Pero no te olvides de Haití», que la mantuvo ocupado durante los últimos 8 años de su vida, desde que el 12 de enero de 2010 un demoledor terremoto provocara la hecatombe de un país que venía siendo golpeado durante siglos por toda clase de maldiciones y catástrofes naturales y humanas; un país maldito, como es lamentablemente conocido.

Si Forges estuviera todavía entre nosotros, es seguro que se encargaría de mostrarnos las terribles noticias que apenas nos están llegando desde allí durante las últimas semanas; seguro que nos obligaría a apartar por un momento los ojos y los oídos de Venezuela y a centrarnos en lo que está ocurriendo en Haití, una nueva y violenta crisis política, social y humanitaria a la que casi ningún país ni organismo internacional está prestando atención, ocupados como están y estamos en «resolver» el problema venezolano.

Es por eso que, hoy más que nunca, echamos de menos a Forges y, sobre todo, a Antonio. Desde Podemos Tres Cantos queremos decirle, allá donde esté, y que cada uno dirija la mirada donde estime conveniente (yo lo haré mirando sus viñetas): «muchas gracias, Antonio, por ser tan buena persona y muchas gracias, Forges, por ser tan buen creador y tan gran artista».

Firmado: María Morales