LOS POLITICOS QUE NO CUMPLEN CON LAS LEYES

Han pasado ya meses desde las últimas elecciones, meses con muchos movimientos a todos los niveles políticos. Pero observamos con extrañeza que se hacen cosas para que los políticos sigan manteniendo su sillón y sus remuneraciones a costa del pueblo, bien por agradecimiento bien por posiciones dentro de los partidos.
Algunos de estos movimientos van en contra de las leyes que los políticos han dictado y que para cualquier ciudadano de a pie ha de cumplir al pie de la letra so pena de tener sanciones de todo tipo.
Pondremos un ejemplo claro y simple de lo que mencionamos, aunque sea lo que algunos califican como nimiedad.:
– El portavoz del Partido Popular en el Senado se ha empadronado en Sotosalbos (Segovia) in extremis, para poder ser designado Senador por designación directa al no haber conseguido escaño en Euskadi.
Él mismo, en el año 2011, como alcalde de Vitoria, pedía tolerancia “0” contra los falsos empadronamientos para obtener beneficios; será hasta que me haga falta, para que me sigan pagando a pesar de que el pueblo te ha dicho que no te quiere en las instituciones por las que te has presentado.
Este es un caso nimio pero que expresa claramente el pensamiento de los partidos tradicionales, lo más rancio de la política, querer seguir viviendo del erario público, no vaya a ser que tenga que trabajar para ganarme el sustento. El incumplimiento de las normas y leyes con la mirada hacia otro lado de aquellos que no tienen que permitirlo dejan al pueblo como el único que ha de cumplir exquisitamente con la Ley.
Por eso, desde Podemos exigimos a nuestros cargos electos el compromiso y cumplimiento del código ético que pretende evitar estas situaciones.

Qué le importa la vida a un político hoy en día.

Con este titular queremos hacer llegar un mensaje a las tricantinas y tricantinos sobre lo que significa la vida mas allá de las campañas electorales.
La semana pasada escribíamos un pequeño artículo en nuestras redes sobre el fallecimiento de una persona al caer en un alcorque en una zona de obras sin señalizar, por las obras de remodelación de la calle Escarcha. No queríamos que se nos tachara de oportunistas, demagogos y de jugar con la vida humana.
A día de hoy hemos podido comprobar que el mencionado alcorque y otros similares siguen en la misma situación, sin que se haya tomado medida alguna ni de señalización ni de protección. ¿A qué hay que esperar? ¿A que a alguien cercano al partido en el gobierno de Tres  Cantos le suceda una desgracia, para que se tomen medidas?
Está bien remodelar y arreglar la ciudad allá donde haga falta, pero siempre cumpliendo con las medidas de prevención previstas por la Ley.
Esperamos que, a la mayor brevedad posible, aquel que esté a la cabeza del municipio durante este mes de Agosto conmine a la empresa adjudicataria de las obras a que subsane estas deficiencias, por el bien de los ciudadanos y ciudadanas.

PLAN DE MOVILIDAD

Llevábamos mucho tiempo diciendo que el actual Plan de Movilidad de Tres Cantos, que data de 2009, estaba obsoleto y necesitábamos uno nuevo.

Por fin ayer, el gobierno convocó a los portavoces de los grupos políticos para proponer el diseño de un nuevo plan. A dicha reunión acudimos encantados y con la mejor disposición para colaborar en la solución de uno de los talones de Aquiles de nuestra ciudad.

En la reunión, el gobierno nos presentó su estrategia consistente en que aportemos nuestras ideas, y en dos o tres meses tengamos el plan aprobado y en marcha. Tanta premura nos parece excesiva y más sin tener datos detallados previos. Tal y como expuso nuestro concejal portavoz “un proyecto de este calado tiene que apoyarse en un análisis previo y detallado de la situación actual. Tomar decisiones erróneas puede llevarnos al caos”, por lo que no parece razonable comenzar a trabajar sin él.

En cualquier caso, sean cuales sean las acciones que se implementen, deberán basarse en estos dos pilares: accesibilidad y sostenibilidad. Y la única fórmula para conseguir estos objetivos es apoyar e incentivar el transporte público de calidad.

Algunas de las acciones que desde PODEMOS TRES CANTOS estamos proponiendo son:

  • Exigir que se nos aplique el área B1 al abono transportes ya que somos el único municipio limítrofe con Madrid que tiene el B2.
  • Implantación progresiva del transporte gratuito interno que se completará en la legislatura.
  • Solicitar un nuevo apeadero para Nuevo Tres Cantos.
  • Cerrar y hacer accesible la actual estación de Cercanías.
  • Potenciar los Vehículos de Movilidad Personal y sacarlos de las aceras hacía la calzada pero con carriles dedicados y seguros.
  • Ampliar la actual zona Azul y modificar su actual funcionamiento en base a la experiencia adquirida.
  • Aumentar las frecuencias tanto de autobuses como de los cercanías.

En definitiva, implantar en Tres Cantos una movilidad del siglo XXI

Nuevo Tres Cantos Existe

Nuevo Tres Cantos Existe

Con la promesa de construir una moderna y modélica ampliación a Tres Cantos con todos sus equipamientos y servicios, se otorgó a FCC gestionar el Plan General de Ordenación Urbana, además de cuasi regalar los terrenos.

Hoy, la realidad es que tenemos un Nuevo Tres Cantos sin ningún diseño coherente, con insuficientes servicios, transporte y en donde las parcelas de uso dotacional parece ser que ni están, ni se las espera. Algo tan evidente como dotar de una escuela infantil municipal a una población joven parece que no está ni previsto.

Solo hay que comparar las tres fases de Tres Cantos para ver las diferencias. Una primera y segunda fase con grandes espacios comunes, paseos, vegetación… frente a un Nuevo Tres Cantos con aceras estrechas, carencia de arbolado… en donde los espacios comunes -si es que se pueden llamar así- están dentro de las urbanizaciones y donde parece imperar la filosofía de “quien quiera algo que se lo ponga en su casa y se lo pague con su dinero”.

Este modelo implantado, es el que marca la actual tendencia neoliberal de diseño de las ciudades y tan contrario al espíritu con el que se creó esta singular ciudad que estaba más en relación con El derecho a la ciudad de Henri Lefebvre.

Lo hecho, hecho está pero hasta donde pueda corregirse el proyecto, desde Podemos Tres Cantos reivindicamos un modelo de ciudad amable y acogedora. Reclamamos que toda la ciudadanía tenga acceso a servicios públicos de calidad, y por supuesto, nos comprometemos a implantarlos porque Sí se puede!!

Podemos Tres Cantos sigue con la mano tendida a las fuerzas del cambio

Podemos Tres Cantos nunca ha rechazado confluir con ninguna otra fuerza política

Ante ciertas informaciones aparecidas sobre la ruptura de las conversaciones entre Ganemos 3C y Podemos Tres Cantos es nuestro deber informar a la opinión pública que, por nuestra parte, siguen abiertas las conversaciones con todas aquellas fuerzas políticas que se definan como “del cambio” y deseen hablar con nosotros. No cejaremos en intentar alcanzar un acuerdo.

Desde que en marzo del ’18 las inscritas e inscritos en Podemos mandataron en referéndum a sus representantes a ir en coalición con otras fuerzas políticas del espacio del cambio, Podemos Tres Cantos ha entablado conversaciones con diversas fuerzas políticas.

Las únicas condiciones de Podemos Tres Cantos son las dictadas por el referéndum: el formato legal debe ser la “coalición” y la palabra “Podemos” debe formar parte del nombre de la candidatura.

Además, debe respetarse el resultado de las primarias del pasado mes de noviembre, en donde de forma plural, libre y democrática las inscritas e inscritos de Podemos, designaron sus representantes.

Podemos Tres Cantos lamenta profundamente que haya partidos políticos autodenominados del cambio que hayan decidido excluirse de una fuerza conjunta que produzca una sinergia que permita desahuciar del gobierno a partidos radicales que solo pretenden destruir “lo social” para regalárselo al sector privado.

El quimérico problema de la inmigración. Por Fulgencio Argüelles

El escritor y articulista Fulgencio Argüelles Tuñón, ilustre vecino de Tres Cantos durante varias décadas, nos deja esta magnífica reflexión sobre la compleja problemática de la inmigración, publicada en el periódico El Correo el pasado 12 de enero.

En la lista de las preocupaciones de los pueblos suelen aparecer en primer lugar cuestiones que se suponen consecuencia de factores externos. Esto apresura a algunos políticos hacia la conformación de chivos expiatorios. Las demagógicas explicaciones de los voceros públicos llegan a invertir la definición de algunos problemas. El caso más flagrante es el de la inmigración.

Aparece como el problema que más preocupa cuando, en sí misma, es positiva y esencial para el desarrollo de las naciones capitalistas, y su inexistencia sí que constituiría un problema grave para nuestras sociedades de consumo, sin hablar de todo cuanto aporta la convivencia de diferentes formas de ver la vida al desarrollo cultural de cualquier pueblo. En nuestro país el 30% del crecimiento del PIB es consecuencia del asentamiento de inmigrantes.

Hay cerca de tres millones de españoles residiendo en el extranjero, y los extranjeros que hay en España no llegan a los cuatro millones y medio (un 9%). El número de los que llegan por motivos humanitarios es testimonial. Sin embargo, la apreciación (obtenida en encuestas) es la de que hay un 23% de emigrantes en nuestro país.

El sesgo de percepción es preocupante. En esas mismas encuestas los españoles estiman que en este país hay un 16%, de musulmanes, cuando la realidad es que apenas hay un 2%. ¿Dónde está la causa de esta dañina distorsión? De una parte en la tendencia a culpar de nuestros problemas a quienes vienen de fuera, y de otra en la manipulación permanente de algunos políticos que prefieren la fabricación de chivos expiatorios que les liberen de la responsabilidad de encontrar soluciones inmediatas.

La tendencia a argumentar desde los prejuicios y los eslóganes perversos y la inclinación de muchos hacia la xenofobia (odio hacia los extranjeros), cuando no hacia el racismo (exacerbación de la raza propia frente a otras consideradas inferiores), tienen sólidas bases en una visión egoísta de la condición humana, en una ceguera existencial que impide la solidaridad y en una profunda y patética ignorancia. Y, desde luego, nada tiene que ver con los fundamentos del cristianismo. ¿Qué somos nosotros, como pueblo, sino un producto de la emigración de nuestros antepasados? Los pueblos buscan, aturdidos, rincones alejados de su realidad incómoda, lugares donde poder acomodar esa esperanza que les procure la felicidad soñada.

Los pueblos buscan un lugar donde merecer la aventura y la gloria. La fusión es inevitable. La metalurgia fenicia, la navegación micénica, el comercio púnico, las construcciones cartaginesas, la escritura ibérica, el colectivismo vacceo, la hospitalidad céltica, la filosofía griega, los ejércitos romanos, las tribulaciones vándalas, las intrigas godas o los refinamientos árabes. Bretones, africanos, bizantinos o judíos.

Astures, cántabros o vascones. Esclavos o libertos. Descendientes de Noé o de Mahoma. Nórdicos o sureños. ¿Qué somos en realidad? Hay quien reivindica su confusa identidad para diferenciarse. Ser conscientes de la bendita mezcla de la que estamos hechos es el principio de una sociedad más diversa, y por lo tanto más justa.

No podemos vivir en una ilusoria urna de cristal mientras millones de seres humanos vienen hacia nosotros para intentar mejorar su vida a nuestro lado y por consiguiente (ineludiblemente) para mejorar la nuestra. Somos los hijos de aquellos que llegaron y padres de quienes un día se irán. Los políticos que intentan colocar la inmigración a la cabeza de los problemas se muestran hipócritas, egoístas y ciegos.

No podemos ser un pueblo a la defensiva porque seríamos un pueblo ingrato y ruin. La inmigración solo es un problema para ellos, para los que inmigran, porque la mayoría se juegan la vida al hacerlo y muchos la pierden y quienes consiguen llegar terminan inmersos en situaciones cercanas a la esclavitud y permanecen a nuestro lado respirando injusticia y discriminación o soportando crueles miradas acusatorias. Nuestra opulenta sociedad del bienestar exhibe, satisfecha y babeando egoísmo, su obesa fisonomía.

Los que presumen de constitucionalistas y señalan a los inmigrantes como un peligro o un problema se olvidan del artículo 13 de nuestra constitución. Lo hacen a menudo: olvidarse de los artículos de la constitución, a pesar de que la llevan siempre por bandera. ¡Vienen a quitarnos el trabajo!, gritan los ignorantes, y resulta que vienen a sostener nuestra economía. ¡Vienen a delinquir!, repiten los indocumentados, y resulta que el aumento de población inmigrante no se ha acompañado de un incremento de las tasas de criminalidad. Por el contrario, nuestro país está entre los de menor tasa de criminalidad del mundo, y ésta ha disminuido en las últimas décadas, a pesar de que en ese tiempo se incrementó la inmigración. ¡Masifican las consultas de la Seguridad Social!, suspiran sin conocer que, al tratarse de una población joven y sana y en edad de trabajar, el porcentaje en el uso de estos servicios es mínimo comparado con el resto de la población. Esos son los datos.

Lo demás es percepción distorsionada o intoxicación. Los voceros de la xenofobia parecen interesados en aumentar los niveles de miedo e inseguridad y favorecer con sus declaraciones populistas el incremento del odio a lo diferente. ¿Cómo es que estos voceros, tan aficionados a exhibir su afiliación católica, están tan alejados de aquellas enseñanzas evangélicas de la filiación igualitaria ante Dios y del amor universal? La intransigencia es el delito de nuestro espíritu. No comprender es, muchas veces, colocarse las gafas oscuras de la ceguera del alma. “Los que hablan con los ojos cerrados, quieren ver a los otros engañados”, reza el refrán.

Carabelas, pateras o trenes de alta velocidad. Unos pueblos son el remordimiento de otros. No creo en las separaciones, sino en las fusiones, porque en una fusión permanente nos desvaneceremos. Por eso no creo en las fronteras, y tampoco me gustan las banderas, y estoy convencido de que sólo cabe reivindicar libertad, la misma para todos (los que vienen, los que permanecen y los que se van). ¿Qué le voy a hacer? ¡Ya tengo una edad!

Firmado: Fulgencio Argüelles