Podemos Tres Cantos sigue con la mano tendida a las fuerzas del cambio

Podemos Tres Cantos nunca ha rechazado confluir con ninguna otra fuerza política

Ante ciertas informaciones aparecidas sobre la ruptura de las conversaciones entre Ganemos 3C y Podemos Tres Cantos es nuestro deber informar a la opinión pública que, por nuestra parte, siguen abiertas las conversaciones con todas aquellas fuerzas políticas que se definan como “del cambio” y deseen hablar con nosotros. No cejaremos en intentar alcanzar un acuerdo.

Desde que en marzo del ’18 las inscritas e inscritos en Podemos mandataron en referéndum a sus representantes a ir en coalición con otras fuerzas políticas del espacio del cambio, Podemos Tres Cantos ha entablado conversaciones con diversas fuerzas políticas.

Las únicas condiciones de Podemos Tres Cantos son las dictadas por el referéndum: el formato legal debe ser la “coalición” y la palabra “Podemos” debe formar parte del nombre de la candidatura.

Además, debe respetarse el resultado de las primarias del pasado mes de noviembre, en donde de forma plural, libre y democrática las inscritas e inscritos de Podemos, designaron sus representantes.

Podemos Tres Cantos lamenta profundamente que haya partidos políticos autodenominados del cambio que hayan decidido excluirse de una fuerza conjunta que produzca una sinergia que permita desahuciar del gobierno a partidos radicales que solo pretenden destruir “lo social” para regalárselo al sector privado.

El quimérico problema de la inmigración. Por Fulgencio Argüelles

El escritor y articulista Fulgencio Argüelles Tuñón, ilustre vecino de Tres Cantos durante varias décadas, nos deja esta magnífica reflexión sobre la compleja problemática de la inmigración, publicada en el periódico El Correo el pasado 12 de enero.

En la lista de las preocupaciones de los pueblos suelen aparecer en primer lugar cuestiones que se suponen consecuencia de factores externos. Esto apresura a algunos políticos hacia la conformación de chivos expiatorios. Las demagógicas explicaciones de los voceros públicos llegan a invertir la definición de algunos problemas. El caso más flagrante es el de la inmigración.

Aparece como el problema que más preocupa cuando, en sí misma, es positiva y esencial para el desarrollo de las naciones capitalistas, y su inexistencia sí que constituiría un problema grave para nuestras sociedades de consumo, sin hablar de todo cuanto aporta la convivencia de diferentes formas de ver la vida al desarrollo cultural de cualquier pueblo. En nuestro país el 30% del crecimiento del PIB es consecuencia del asentamiento de inmigrantes.

Hay cerca de tres millones de españoles residiendo en el extranjero, y los extranjeros que hay en España no llegan a los cuatro millones y medio (un 9%). El número de los que llegan por motivos humanitarios es testimonial. Sin embargo, la apreciación (obtenida en encuestas) es la de que hay un 23% de emigrantes en nuestro país.

El sesgo de percepción es preocupante. En esas mismas encuestas los españoles estiman que en este país hay un 16%, de musulmanes, cuando la realidad es que apenas hay un 2%. ¿Dónde está la causa de esta dañina distorsión? De una parte en la tendencia a culpar de nuestros problemas a quienes vienen de fuera, y de otra en la manipulación permanente de algunos políticos que prefieren la fabricación de chivos expiatorios que les liberen de la responsabilidad de encontrar soluciones inmediatas.

La tendencia a argumentar desde los prejuicios y los eslóganes perversos y la inclinación de muchos hacia la xenofobia (odio hacia los extranjeros), cuando no hacia el racismo (exacerbación de la raza propia frente a otras consideradas inferiores), tienen sólidas bases en una visión egoísta de la condición humana, en una ceguera existencial que impide la solidaridad y en una profunda y patética ignorancia. Y, desde luego, nada tiene que ver con los fundamentos del cristianismo. ¿Qué somos nosotros, como pueblo, sino un producto de la emigración de nuestros antepasados? Los pueblos buscan, aturdidos, rincones alejados de su realidad incómoda, lugares donde poder acomodar esa esperanza que les procure la felicidad soñada.

Los pueblos buscan un lugar donde merecer la aventura y la gloria. La fusión es inevitable. La metalurgia fenicia, la navegación micénica, el comercio púnico, las construcciones cartaginesas, la escritura ibérica, el colectivismo vacceo, la hospitalidad céltica, la filosofía griega, los ejércitos romanos, las tribulaciones vándalas, las intrigas godas o los refinamientos árabes. Bretones, africanos, bizantinos o judíos.

Astures, cántabros o vascones. Esclavos o libertos. Descendientes de Noé o de Mahoma. Nórdicos o sureños. ¿Qué somos en realidad? Hay quien reivindica su confusa identidad para diferenciarse. Ser conscientes de la bendita mezcla de la que estamos hechos es el principio de una sociedad más diversa, y por lo tanto más justa.

No podemos vivir en una ilusoria urna de cristal mientras millones de seres humanos vienen hacia nosotros para intentar mejorar su vida a nuestro lado y por consiguiente (ineludiblemente) para mejorar la nuestra. Somos los hijos de aquellos que llegaron y padres de quienes un día se irán. Los políticos que intentan colocar la inmigración a la cabeza de los problemas se muestran hipócritas, egoístas y ciegos.

No podemos ser un pueblo a la defensiva porque seríamos un pueblo ingrato y ruin. La inmigración solo es un problema para ellos, para los que inmigran, porque la mayoría se juegan la vida al hacerlo y muchos la pierden y quienes consiguen llegar terminan inmersos en situaciones cercanas a la esclavitud y permanecen a nuestro lado respirando injusticia y discriminación o soportando crueles miradas acusatorias. Nuestra opulenta sociedad del bienestar exhibe, satisfecha y babeando egoísmo, su obesa fisonomía.

Los que presumen de constitucionalistas y señalan a los inmigrantes como un peligro o un problema se olvidan del artículo 13 de nuestra constitución. Lo hacen a menudo: olvidarse de los artículos de la constitución, a pesar de que la llevan siempre por bandera. ¡Vienen a quitarnos el trabajo!, gritan los ignorantes, y resulta que vienen a sostener nuestra economía. ¡Vienen a delinquir!, repiten los indocumentados, y resulta que el aumento de población inmigrante no se ha acompañado de un incremento de las tasas de criminalidad. Por el contrario, nuestro país está entre los de menor tasa de criminalidad del mundo, y ésta ha disminuido en las últimas décadas, a pesar de que en ese tiempo se incrementó la inmigración. ¡Masifican las consultas de la Seguridad Social!, suspiran sin conocer que, al tratarse de una población joven y sana y en edad de trabajar, el porcentaje en el uso de estos servicios es mínimo comparado con el resto de la población. Esos son los datos.

Lo demás es percepción distorsionada o intoxicación. Los voceros de la xenofobia parecen interesados en aumentar los niveles de miedo e inseguridad y favorecer con sus declaraciones populistas el incremento del odio a lo diferente. ¿Cómo es que estos voceros, tan aficionados a exhibir su afiliación católica, están tan alejados de aquellas enseñanzas evangélicas de la filiación igualitaria ante Dios y del amor universal? La intransigencia es el delito de nuestro espíritu. No comprender es, muchas veces, colocarse las gafas oscuras de la ceguera del alma. “Los que hablan con los ojos cerrados, quieren ver a los otros engañados”, reza el refrán.

Carabelas, pateras o trenes de alta velocidad. Unos pueblos son el remordimiento de otros. No creo en las separaciones, sino en las fusiones, porque en una fusión permanente nos desvaneceremos. Por eso no creo en las fronteras, y tampoco me gustan las banderas, y estoy convencido de que sólo cabe reivindicar libertad, la misma para todos (los que vienen, los que permanecen y los que se van). ¿Qué le voy a hacer? ¡Ya tengo una edad!

Firmado: Fulgencio Argüelles

La mejor dieta para no engordar durante estas navidades

La mejor dieta para esta navidad

Podemos Tres Cantos

No se trata de ninguna dieta milagro, ni de un truco de magia, ni de un elixir secreto, ni tan siquiera de hacer ejercicio hasta caer exhaustos.

La mejor forma de no engordar durante estas navidades la conoce nada menos que el 26% de la población española, uno de cada cuatro habitantes de nuestro país. Estos más 12 millones de personas no se atiborrarán de turrones, mantecados y demás dulces típicos navideños; no comerán hasta el hartazgo enlazando celebraciones de trabajo, comidas con amigos, cenas familiares y aperitivos con los vecinos; no hablarán de la «operación Navidad», de las dietas de moda ni de los «planes detox».

Me pregunto qué pensarán estos casi 13 millones de personas cuando escuchen a los colaboradores de radio y televisión, a los presentadores de programas de cocina, o a los influencers de YouTube, disertar sobre cómo sobrevivir a las navidades sin engordar más de…

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LAURA NO LO VERÁ.

Muchos tricantinos nos dirigíamos esta mañana a nuestro trabajo y disfrutábamos del regalo de este impresionante amanecer.

Laura era joven, ilusionada, profesional. Pero no podrá disfrutar este amanecer, ni ningún otro. Ni ninguna de las mujeres jóvenes o no, ilusionadas o no, profesionales o no, que hemos ido perdiendo por el camino.

¡Ni una más!. ¿Hasta cuándo tendremos que repetir esta frase?, ¿Cuánto dolor seguirán infligiendo los que golpean, los que asesinan, los que maltratan física y psicológicamente a mujeres? ¿Cuánto los que no ponen remedio, sabiendo de los agresores y sus circunstancias?

EDUCAR Y PROTEGER. Dos llaves para que no tengamos que preguntárnoslo más.

Adjunto enlace a un artículo del periodista sevillano Raul Solís, en La Voz del Sur:

https://www.lavozdelsur.es/tu-tambien-eres-el-asesino-de-laura/